Las lentejas, supernutritivas llenas de propiedades y beneficios

Quizá eres de ese porcentaje al que no le gustan las lentejas, pero es importante que conozcas sus propiedades y beneficios antes de decidir no comerlas

Las lentejas carecen casi totalmente de grasas, por lo que, al contrario de lo que a veces se cree, son un alimento ligero que aporta solo 250 kcal por plato (unos 80 gramos de lentejas secas).

Esto las hace apropiadas para menús de control de peso. Cocinadas de forma sencilla, como en estofados de verduras o en ensalada, pueden ser la base de menús muy nutritivos y sabrosos.

Tienen muchos beneficios en el sistema nervioso debido a su contenido en vitaminas del grupo B, en especial la B1, B2, B5, B6 y ácido fólico. Con la cocción se pierde parte de su aporte, pero si se toman germinadas se ve incrementado.

La reconocida riqueza en hierro de estas pequeñas pepitas, justifican su indicación en caso de deficiencia de hierro. Para potenciar su asimilación conviene tomarlas con algún alimento rico en vitamina C, como una ensalada con pimiento rojo o una naranja de postre.

La fibra soluble e insoluble de las lentejas (un 10% de su peso) absorbe el colesterol, y evita que llegue al flujo sanguíneo.

Además las lentejas contienen fitatos y antioxidantes, mejorando el metabolismo celular y la utilización de ácidos grasos como fuente de energía para la célula.

¿Te imaginabas todo esto? Algunos expertos aseguran que este alimento podría comerse todos los días, como parte de una alimentación balanceada, y se recomienda principalmente germinada.

También puedes leer ¿Son los huevos orgánicos, más sanos que los comerciales?

¿Cómo hacer tu germinado?

  1. Para elaborar tus germinados de lentejas, primero necesitarás hacerte tu propia germinador de semillas casero. Para hacer esta germinadora, elige un tarro de cristal, el cual no hace falta que sea muy grande, pero sí se aconseja un tamaño suficiente para contener suficientes brotes como para consumirlos varias veces. Vacíalo por completo y lávalo a conciencia con agua caliente y jabón, dedicando especial cuidado al interior. Déjalo secar al terminar.
  2. Añade las lentejas al recipiente de cristal. Ten en cuenta que las lentejas aumentarán mucho el volumen que ocupan cuando germinen, así que no lo llenes más allá de una quinta parte de su capacidad. Cuando hayas llevado a cabo el proceso varias veces irás viendo qué cantidades exactas te convienen más según tu ritmo de consumo.
  3. Añade agua al recipiente hasta sumergir por completo las lentejas. Cierra el frasco con una gasa que transpire, fijándola alrededor de la boca con una goma elástica. Si no dispones de gasa, puedes usar la tapa original de plástico del frasco, pero hazle antes una gran cantidad de agujeros pequeños con unas tijeras, y lávala adecuadamente.
  4. Deja las lentejas reposar en el agua durante toda la noche, y cuando llegue el día, vacía el agua a través de la gasa, dejando el bote inclinado para que las semillas se vayan secando, y déjalo en una zona a oscuras. Al llegar la noche de nuevo, vuelve a llenarlo de agua.
  5. Repite este proceso de sumergir las semillas durante la noche y secarlas durante el día cada día, siempre sin retirar la gasa. Esto permite que mantengan un nivel adecuado de humedad, y a la vez el cambio de agua previene la aparición de bacterias. Cuando los brotes tengan una longitud de 1 cm, puedes sacarlos a una zona donde reciban la luz del sol para que empiecen a sacar hojas. A partir de ahí, ya son brotes germinados comestibles. Todo este proceso debería tardar aproximadamente una semana.

Listo, ahora ya tienes una noción de lo totalmente nutritivas y benéficas que son las afamadas lentejas.

Comentarios

mood_bad
  • No hay comentarios todavía.
  • Agregar un comentario